1988 ex Presidente Turbay Ayala, Jefe único del P. Liberal

Empresarios, Narcos y Presidentes

Cuando se habla de narcotraficantes, grupos económicos y Presidentes en el poder político y social de Colombia no es retórica ni ficción. En la foto de arriba, es 1988. El ex Presidente Turbay Ayala, proclamado Jefe único del Partido Liberal comparte mesa con Ernesto Samper, futuro presidente, y Alberto Santofimio (apadrinado por el ex presidente López Michelsen y Pablo Escobar) quien quería serlo antes.

Hay documentos y testigos. El cartel de Cali y los ‘Cacaos’ de este país patrocinaron por igual a Samper, pero antes apoyaron a Gaviria contra Pablo Escobar, y con éste, el cartel de Medellín y sus socios a Santofimio, oponente de Luis Carlos Galán, por lo que se lo señala como autor intelectual, mínimo, como instigador, del asesinato del líder del Nuevo Liberalismo.

Pág. 266, Don Julio Mario, Gerardo Reyes

Pág. 266, Don Julio Mario, Gerardo Reyes.

Luego, los herederos de cada cartel narco, siguieron por un lado con Santos y del otro con Uribe, pero claro, luego de la guerra apátrida y absurda de Escobar, todos los narcos se bajaron más el perfil, se hicieon casi invisibles socialmente, unos hasta renunciaron a la influencia social, pero siguieron de socios de familias oligarcas y políticas.

El ex Presidente Alfonso López Michelsen fue el viejo consejero de todos durante los años 80 y 90 del siglo pasado, se reunió con unos a la sombra e impulsó a otros abiertamente. Su gobierno y los posteriores nunca vieron con malos ojos a los narcos. Los políticos y los grandes empresarios fueron permisivos y alcahuetes, y todavía, son socios políticos de los narcos en este país. Iban a fiestas comunes y hasta compartían ‘gusticos’ caros y notables como patrocinar congresistas y equipos de fútbol.

El América tenía el patrocinio de Cerveza Poker (de Bavaria, grupo Santodomingo) y la administración de los Rodríguez Orejuela del Cartel de Cali, el Atlético Nacional era propiedad de Pablo Escobar y tenía el patrocinio de la aerolínea SAM (de propiedad de Avianca, del grupo Santodomingo), y Millonarios era propiedad de Gonzálo Ramírez Gacha, ‘el Mexicano’, narco del centro del país, y contaba con el patrocinio de Colombiana (marca del grupo Ardila Lulle, Postobón).

Con Alfonso López Michelsen, Alberto Santofimio Botero , Zea Hernandez y Miguel Naged Nieto (1982)

Alfonso López Michelsen, Alberto Santofimio Botero, (1982) Pablo Escobar ya era patrocinador de Santofimio, su amigo íntimo y próximo congresista.

Todos socios, amigos y cómplices. Cruzando sangres. Cuando se salió de control tanto descaro en los años 90 debieron ajustar tuercas, y todo el país pagó el precio. La plata de los narcos no les consiguió los títulos políticos y nobiliarios oficiales, públicos y suficientes; no les garantizó las leyes, la impunidad y el confort que esperaban. Los políticos de familia, los dueños de las curules y los puestos se torcieron, incumplieron. Los Presidentes no fueron los lacayos incondicionales que anhelaban los carteles y los empresarios. Caro negocio.

El narcotráfico se convirtió en un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos. Sus calles se llenaban de adictos, muertos, bandas de traficantes y sicarios colombianos, pero la plata se les iba. Lo peor del negocio estaba allá, lo mejor del negocio se venía a Colombia. Eso, eso sí que es un problema para el fisco y la dignidad estadounidense.

En este escenario, los narcos colombianos se volvieron los hampones más buscados, los empresarios colombianos, sospechosos principales por sus nexos, y los Presidentes, la punta de lanza de una clase política corrupta y financiada por unos y otros, pero nunca trabajando para el pueblo, para la gente.

40 años en eso, en esta porquería. Yo por eso no voto por ninguno que venga de esos lados. De esas casas, ni Vargas, ni Gaviria, ni Santos, ni De la Calle, ni Uribe y sus borregos. Todos son del cartel Narcos, Empresarios y Presidentes. Y lo quiero cambiar.

Hay que hacer memoria, es un deber reconocer que el cáncer de este país está vivo. Que los Presidentes que tenemos desde hace por lo menos 40 años han sido todos untados, masajeados y soportados por narcos y empresarios sin escrúpulos. Socios todos en la podredumbre moral de Colombia, cómplices en la construcción de una país sin dignidad y donde la ley del embaucador, del mentiroso y el avivato ha hecho carrera.

Estamos ante una oportunidad, de nuevo, histórica de cambiar a estos infames. Bendita tierra Colombia que nos da oportunidades de cambio a pesar de la ceguera moral e intelectual de sus mayorías. Estas, pobrecitas, mal educadas, mal informacdas, mal nutridas y mal enseñadas. Pero no pierdo la esperanza de que esta vez habrá cambio. Fajardo, Claudia López y Robledo, con sus equipos son mi alternativa.

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