
«Los narcos prosperaron en Colombia, no porque fueran unos genios, sino porque los Presidentes eran muy baratos». Aunque lo nieguen, son muchos los testigos y los documentos, las notas de prensa y los documentos clasificados que demuestran el vínculo descarado e infame entre algunos Presidentes de Colombia y los narcoterroristas más sanguinarios del país.
La película «Loving Pablo», del director Fernando León de Aranoa, con las actuaciones de Javier Bardem, Penélope Cruz y Peter Sarsgaard ha puesto a Virginia Vallejo, periodista colombiana y ex amante de Pablo Escobar, en la mira de todos los medios de nuevo a propósito de su calidad de testigo y documentadora de esas relaciones malditas.
Basada en el libro «Amando a Pablo, Odiando a Escobar» escrito por Vallejo, la película es una retrato duro, crudo y que arde mientras se ve de lo que Colombia ha padecido, sometida a la crueldad de sus criminales y la mediocridad de sus poderosos, donde el máximo sacrificio lo han vivido sus más prometedores líderes y los inocentes en su burbuja.
A propósito de esta película y su lanzamiento, que coincide con la contienda electoral colombiana, en la que uno de esos «presidentes baratos» es protagonista como jefe de campaña y debate, maestro de ceremonias y patrocinador del candidato que puntea las encuestas durante 2018, la pieza cinematográfica ha permitido «desempolvar» varias entrevistas a Virginia Vallejo hechas en medios internacionales, en las que habla de la narcodemocracia que le sirvió a Escobar y a otros narcotraficantes para regir el país hasta una guerra de autodestrucción infame.
Álvaro Uribe Vélez, exPresidente de Colombia, ha sido señalado reiteradamente por Vallejo y otros periodistas de haber sido cercano al narcoterrorista Escobar, al punto de que sus familias vivieron una amistad más allá de lo aparente, como lo ha señalado Daniel Coronell en esta columna de 2007, en la que reseña tales nexos:
«Después de tantos insultos, de tantas idas y venidas, de tantas vueltas y revueltas, el Presidente terminó reconociéndolo. El día del lamentable asesinato de su padre, utilizó un helicóptero de Pablo Escobar para intentar llegar a la zona del crimen.
Eso significa que Virginia Vallejo dijo la verdad, cuando escribió: «Como el helicóptero familiar de los Uribe sufre daños, Pablo le presta uno de los suyos para traer el cuerpo desde su hacienda hasta Medellín».
En Colombia no está normalmente permitido el vuelo nocturno de helicópteros civiles, por eso fue necesario que la Aerocivil concediera un permiso especial. Así lo informa el periódico El Mundo del 15 de junio de 1983 y lo reitera, al día siguiente, en estos términos: «El hijo del ganadero muerto, ex alcalde Álvaro Uribe Vélez, en un helicóptero moderno del hacendado Pablo Escobar, viajó a la zona, después de conseguir un permiso especial de la Aeronáutica para que lo dejaran salir del aeropuerto Olaya Herrera, después de las seis y treinta».»
Origen: Helicoportados, por Daniel Coronell en Revista Semana