No es el bueno, Uribe, y el malo, Timochenko. Son los dos y sus delitos contra el país. 

Gobierno de Uribe como Duque de cara principal.

El Senador y ex Presidente Uribe cometió un delito presuntamente, por eso fue capturado, tiene todas las garantías para defenderse por burlarse de la Justicia y burlar a la Ley usando su poder e investiduras, por explotar como un hampón ilegalmente su posición que logró en democracia, actuar que es un insulto a las instituciones, a los votantes y a la patria, pues engañó a la buena fe pública y traicionó la confianza de las gentes decentes que le seguían o lo soportaban, y según las pruebas, intentó ocultar su proceder y accionar como bandido con su pandilla de leguleyos.

De otro lado, tiene varias investigaciones en su contra por asesinato, masacres y corrupción, todas muy graves dada su posición pública y poder en el país, por la confianza que se ha tenido en él; procesos legales que hoy puede pensarse que no progresan por su actuar corrupto frente a los testigos y las pruebas, como se presume en el caso por el que está detenido preventivamente, y para evitar que pueda seguir delinquiendo en este sentido, a su favor y contra el Sistema de Justicia.

No entiendo el miedo de los uribistas si su patrón es inocente, pues como Lula, Fujimori, o como Pinochet, encontrará en su país el veredicto que merezca.

En tanto, Timochenko cometió varios delitos en su evidente actuar como ilegal, se rebeló abiertamente contra el Estado, un delito político que antecede a sus otros crímenes, fue probado su accionar como terrorista y bandolero, merecía un castigo por su claro proceder de hampón, merecía ir a la cárcel y enfrentar máximas penas, pero nunca fue capturado, nunca fue detenido por las autoridades para procesarlo.

Ante la debilidad del Estado para vencerlo y encarcelarlo como debió ser, y luego de décadas de esta incapacidad e ineptitud, un gobierno decidió adelantar un acuerdo para un proceso de paz, para que dejaran las armas este criminal y otros, y por el que este bandido y su pandilla negociaron su no captura por su desarme, y reinserción social y política, es decir no fue capturado ni vencido, si no que él y su gente acordaron, en el marco de la democracia que decimos respetar y acatar, detener su accionar delincuencial y reintegrarse a la senda de la Ley a cambio de tener amnistía, perdón y derechos políticos. Entonces, ya que el Estado mostró su incapacidad en 60 años para derrotar a los alzados en armas, decidió un gobierno, el de Juan Manuel Santos, que era momento de negociar y tomar otro camino para el país.

Kolumbien Unterzeichnung des Friedensvertrags (picture-alliance/AP Photo/F. Vergara)

Acuerdo para iniciar Proceso de Paz ante una guerra de 60 años que el Estado no pudo ganar.

Ahora, ante lo evidente, que al uribismo no le interesan acuerdos ni negociaciones que no sean de su autoría o lineamiento, el país se hunde en una orgía de sicarios matando desmovilizados, líderes campesinos en regiones sin Ley por la eterna debilidad del Estado y la incapacidad del nuevo gobierno, con Iván Duque a la cabeza pero sin serlo, para garantizar paz y vida, y Timochenko, pero sobre todo miles de ex alzados en armas, ven corroborados sus temores antiguos de parar su accionar ilegal por un proceso que se ve sin garantías en este gobierno.

Entonces, Uribe y Timochenko, dos actores antagónicos con actos ilegales relacionados con sus intereses y procedimientos en una misma guerra, pero dos casos muy distintos.

El uno, capturado legítimamente por la Justicia por sus permanentes y actuales acciones ilegales aprovechando sus privilegios políticos, sociales y económicos, debe encarar un proceso en su contra con plenas garantías; el otro, nunca capturado por la ineptitud del Estado, que el primero representaba, negoció con un gobierno una Justicia con garantías para su desmovilización y hoy ve que no se cumplen.

Independiente de que estemos de acuerdo o no con lo que pasa, esa es la realidad, y bueno, algunos preferirían a Timochenko en el monte aún y a Uribe libre todavía, los dos dando bala, intrigando y siguiendo con sus fechorías. Los dos liderando sus pandillas de hampones y matando a quienes se les atraviesen y opongan. Pero, algunos preferimos a los dos sin armas y enfrentando con herramientas legales, incluso manteniendo sus privilegios, porque los dos los tienen, a la Justicia, teniendo que comparecer por sus acciones y responder a la sociedad por su proceder, quedando en evidencia como hampones con deudas hacia la sociedad y miles de inocentes. Que cada quien reciba lo que es justo y merece ahora.

Hay que respaldar a la Justicia y proteger a la Democracia de la ambición de todos los extremos.

Apoyará manifestación ciudadana firma de la paz en Colombia

Deja una respuesta