Álvaro Uribe al borde de una condena legal en 2020

Una de los enredos de Uribe y la mafia.

Uribe Vélez con el narcotraficante, según la Fiscalía con pruebas desde 2007, alias Ñeñe Hernández. Otro de los lazos que Uribe ha querido borrar y que le merece una investigación

El uribismo, mostrando su talante de pandilla de malandros, hoy ha dispuesto con una millonaria inversión en decenas de medios de comunicación, un comunicado de prensa retando a las Cortes y a la sociedad colombiana, amenazando a las instituciones y a la gente decente, tal y como lo hubiera hecho Pablo Escobar, en caso de que se arreste o sancione ejemplarmente al #Matarife por uno de las decenas de cargos e investigaciones que corren en su contra.

Desde 2007, las investigaciones han estado a punto de dar frutos en contra del principal cabecilla de la narcoligarquía colombiana y su narcodemocracia descarada y violenta. Pero cuando por fin parece estar cerca un veredicto, en esta caso, ahora, en el año 2020, si la Corte Suprema en esta semana decide que Álvaro Uribe debe ir a la cárcel en cualquiera de sus versiones (casa, prisión estatal, guarnición militar…) y morir políticamente por haber comprado testigos a través de sus apoderados, en esta ocasión el abogado Cadena, con el fin de enlodar, inhabilitar y desprestigiar a sus opositores y competidores políticos e ideológicos, cuando estanos ad portas de una decisión histórica de justicia si la Corte Suprema halla culpable a Uribe por este delito, sus partidarios, según el comunicado que han hecho llegar a todos los medios y los avisos de propaganda pagados en estos, amenazan, tácitamente, con responder al absurdo histórico de que el jefe del uribismo vaya a la cárcel y sus enemigos no.

Esta avanzada mediática de la horda uribista, coincide con las amenazas que se hacen, estas explícitas, bajo el hashtag #TodosSomosUribe en redes sociales, de irse a a las calles, incitar a la violencia, incendiar al país, si el capo Uribe Vélez es castigado por sus fechorías. De nuevo, el uribismo apelando a la estrategia del miedo, de aterrorizar, de llenar de temor a la gente para salirse con la suya, para imponer su voluntad.

Después de años y años de manipular testigos, de comprar el silencio de jueces, de torcer fiscales, de amedrentar y perseguir a los que no asustaron ni pudieron comprar, ahora, cuando la Justicia le respira en la nuca al mayor cerebro de la narcoligarquía, y se ven sus hampones contra las cuerdas, entonces amenazan con violencia, con desconocer las instituciones, es decir, amenazan con hacer lo que siempre han hecho solo que ahora con descaro y supuesta razón.

Álvaro Uribe debe ser condenado por sus fechorías y debe, por el bien el país, obtener los mismos escenarios de negociación y proceso legal que sus enemigos emocionales e iguales: las Farc. Debe hacerse Justicia para todos, debe haber verdad y reparación con todos los actores armados de la guerra intestina que nos consume, desde las Farc hasta los Paramilitares, que incluyen a Uribe. Eso es lo justo y racional.

Sin embargo, el castigo para Uribe debe ser más severo y mayor, pues él nunca fue honesto con su posición ilegal frente a sus enemigos, pues ocultó sus intereses y fines personales para hacer uso de los medios del Estado, el dinero público, las instituciones colombianas, manipuló la Justicia y la Ley a su favor, engañó a los electores, uso el poder democrático para una agenda propia y particular, amparó a grupos ilegales con el poder que le confirió estar investido como Presidente y Senador, impulsó y permitió prácticas ilegales -como de las que se le acusa en el proceso de compra de testigos- en contra de opositores y colegas contrarios a sus intereses, ocultó información sobre ejecuciones extrajudiciales…. y decenas de cargos más, que por su calidad de Presidente, Ex Presidente y ahora Senador son más graves, pues abusó y estafó a la fe pública del país, manchó el honor de sus posiciones, manipuló a la opinión pública, usó ilegalmente a los poderes del Estado, ha hecho trabajar al aparato Judicial bajo mentiras y engaños, usufructuó con fines personales y de ocultamiento de delitos su posiciones de funcionario público, ha corrompido y falseado la verdad en procesos legales y ha usado de forma abusiva e irresponsable su poder como funcionario en contra de la paz y la estabilidad de su país.

Uribe merece un lugar en la JEP, junto a los hampones de las Farc, para que uno y otros confiesen sus fechorías por fin. Que tome esa opción o no es su derecho, pero el #Matarife debe ser condenado, en Derecho, y tener la misma salida jurídica de otros actores armados de la violencia en Colombia.

 

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