Aquí esta la foto familiar que nos debe preocupar en serio como país.
Somos cola de ratón.
Aquí los conservadores godos, herederos de los señores de las guerras regionales del siglo XIX, los por encima del ser, Dios y su clero, y el uribismo que se perpetuaron en el gobierno federal y después republicano, que no soltaron el poder en los últimos decenios, nos dicen que vivir sin petróleo es imposible.
Pero hay que recordar lo que hemos sido y lo que somos.
Primero, antes los hicimos, no somos ni seremos una nación petrolera de verdad como Arabia Saudita o Venezuela (esta última donde el pecado fue que nunca aprendieron a «sembrar el petróleo»).
Segundo, el petróleo que exportamos es muy poco frente a otros países de la región, somos pequeños exportadores pero con políticos mentalizados de jeques.
Tercero, en Latinoamérica hay países como Argentina y Brasil que pueden vivir de su agricultura, no podemos ser los que no solo porque vendemos petróleo.
Cuarto, Colombia debe reindustrializarse y dejar de depender de lo que no tiene suficiente: petróleo.
Quinto, dilatar la tarea de bajar nuestra dependencia del petróleo es dilatar el problema y dejárselo peor y más complicado a nuestros hijos.
Hacer lo que se debe ya, eso sí es responsable y amoroso por nuestra descendencia.
Con datos de la CEPAL 2022.
