«Iván, usted tiene el mismo nombre mío, aproximadamente la misma edad y ha recorrido algunos de los mismos lugares. Yo también viví en Washington, donde nació mi hijo mayor. En múltiples ocasiones almorcé en el Banco Interamericano de Desarrollo. Nunca me gustó el Banco, en particular porque es un lugar político de un corte claramente elitista con una participación mínima de las mayorías que conforman la población de nuestros países. Allá, contrario a lo que se cree en Colombia, tuve contacto con gente increíblemente mediocre. Economistas y analistas financieros que no pueden leer una balanza de cuenta corriente. Gente nombrada a dedo o a punta de palancas, parecidos entre ellos no tanto en su color y etnia, sino en su incapacidad de trascender el pensamiento de grupo.» Sigue leyendo