Hacer campañas sucias tipo «vamos camino al castrochavismo», apelar al miedo, a la homofobia, hacer oposición política con calumnias sin fundamento, profundizar los estigmas sociales para atacar políticamente la paz y estrechar vínculos entre fundamentalismos religiosos para fortalecer discursos ideológicos son la fórmula para que Colombia tenga una de las peores reputaciones mundiales. Sigue leyendo
