El criminal Rafael Uribe Noguera (sin perfil público en FB el domingo en la noche, sus hermanos, Catalina y Francisco Uribe Noguera, sí), no es el caso de un monstruo producto de la pobreza, la falta de oportunidades y la ignorancia, males que afectan a millones de familias como criaderos de desadaptados y antisociales.
NO, el caso de Rafa Uribe, del Colegio Gimnasio Moderno y la Universidad Javeriana, y de una familia ‘bien’ de este país, educado con todo lo necesario y más, pues su entorno es el de la rosca política, económica y social que impulsa y promociona vidas y carreras, fortunas y fama, es el caso de muchos privilegiados en este país que abusan de otros porque han crecido en familias que abusan de todos.
Sí, esas ‘buenas’ familias que, como la de Uribe Noguera, hace el servicio a poderosos para saltarse la Ley como en el caso de la empresa de abogados Brigard & Urrutia, para la que el hermano compinche, Pacho, que defiende a los Lulle y su apropiación ilegal de baldíos hasta por 40.000 hectáreas, entre otros casos de ese talante, combinado con el encubrimiento del desequilibrio y prácticas pederastas de su hijo, hermano, sobrino, hasta el punto del intento de burlar a la Ley modificando la historia y la escena de un crimen.
Rafita Uribe es solo el abusador, el hampón, más visible de su familia; el que se descachó y dio papaya para que el poder, la influencia y la rosca familiar esta vez no pudiera cobijarlo. Rafita es producto de el otro pedazo podrido de esta sociedad arribista, desigual, machista, ignorante, supersticiosa, solapada, hipócrita, corrupta y decadente que sigue existiendo a pesar de los avances de los ciudadanos decentes que convivimos entre ellos.