Lo que tenemos y a veces no sabemos.

Damos mucho por sentado, y en ese descuido permitimos olvidar y hasta ignorar el valor de lo que tenemos. No se si les pasa, pero me llena de felicidad y esperanza cuando pienso que en este país, a mi alrededor, veo a decenas de mujeres que pueden salir solas a tomarse una cerveza en un bar de rock, o unos cócteles en un bar de moda; me alegra el alma ver que hombres y mujeres pueden amarse y mostrarlo en público sin importar su raza o condición social; es fabuloso que podemos compartir en muchos espacios y lugares la posibilidad de entretenernos y descansar sin distingos de género o raza; me encanta ver que en las carreteras de este país abunda la comida en cada tramo lleno de paradores y tiendas; aquí hemos logrado que las mujeres puedan salir a mercar solas y hasta dedicarse a ser policías o futbolistas sin que sean perseguidas o condenadas; es una gran victoria que no se nos pase por la cabeza ni que sea factible que deba haber colegios, baños o buses por razas o castas. Que dicha que podamos escoger de quien nos enamoramos, la profesión u oficio que deseamos, la fe que profesamos… Estas son solo algunas de nuestras victorias.

Sí, no vivimos es el país maravilla, ni tenemos un paraíso definido, y hay que combatir la corrupción generalizada y la inequidad que nos hunde en la indignación, pero no debemos permitirnos dar por sentados los rasgos de la sociedad que hemos construido; es desde esas bases que debemos seguir creciendo y trabajando para que aquí podamos convivir todos y mejor, y es entendiendo que ese tipo de logros como comunidad son la fuerza y la razón, el camino y la luz, para mejorar y quizá lograr que más mujeres y hombres vivan como personas, unidos por el respeto, la comprensión y la solidaridad más allá de su raza, género, orientación sexual, nivel social o apariencia personal, y que desde allí, entre todos definamos las ideas políticas y religiosas que respetan esa construcción como sociedad y respetan la decisión que hemos tomado de vivir sin odios ni divisiones abstractas inútiles y destructivas.

Después de leer por meses la barbarie y la opresión que agobia a millones de personas en muchas partes del mundo, necesitamos entender lo bueno, lo magnífico de la sociedad que tenemos, valorarlo, defenderlo y mejorarlo con más libertad y respeto en ese sentido, y para más y más personas a través de formación y educación consciente de ello. Lo que tenemos lo hemos logrado y no hay que darlo por sentado. Recordemos continuamente lo que significa vivir como lo hacemos y lo que cuesta perderlo y no ahondar sus bases para mantenerlo.

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