Mi voto es por la honestidad y la honradez. Al carajo la ideología. Me voy con Fajardo y Claudia.

Que Fajardo no me convence porque es como neoliberal, que Mockus tampoco porque es como autoritario, que Claudia es marimacha y gritona, que Navarro habla muy trabado… Robledo es bueno pero muy de izquierda… igual que Petro que no es buen administrador. Y así nos quedamos en trampas de perfección para decidir en el ejercicio más humano y contradictorio, por ende, de las sociedades, la política. Si entre hienas y leones hicieran política para disputarse la presa o los despojos no habría mucha diferencia a lo que hacen hoy con garras y colmillos, solo que sería menos sangriento.

Churchill era grosero, alcohólico, desordenado, de derecha, muy de derecha (detestaba a Ghandi por guerrillero), y terco, muyyyy terco, pero era honrado, tanto intelectual como políticamente. Primero abogó por la pacificación con Alemania cuando el Tratado de Versalles la flagelaba, y en paralelo en el fortalecimiento de los ejércitos aliados. Su idea de paz es que la humillación no traería nada bueno, que había que hermanarse con el derrotado y acercarlo para construir.

Nadie le hizo caso, la idea de paz del resto era la sumisión total y el debilitamiento indignificante, sin solidaridad ni compasión. Ya sabemos lo que sembraron los vencedores tenaces y radicales. Y que fue el mismo Churchill quien les salvó el pellejo a todos luego. Un tipo desagradable pero honrado, un tipo al que acusaban de mal líder y de la muerte de miles de soldados compatriotas en su juventud. Pero siempre fue honrado y honesto, sin oscuros secretos, con errores tremendos por inexperto cuando era demasiado joven para calcularlos.

Yo prefiero que me represente gente decente, honrada, sin mafias de base, sin muertos frescos encima, sin sospechas de torcidos cada semana, que no tenga que estar defendiéndose por sus aliados corruptos o por su ineptitud para rodearse de traidores y/o hampones, que no mienta para enlodar y engañar, que no tenga que rectificar lo que dice por falso y malintencionado. La política no es un concurso de canonización ni una pasarela de santas de la caridad, es ruda y sucia, como una cena de hienas y leones, por eso mejor los que prefieren no ser los más bajos y ruines.

Por eso creo en quienes juegan como yo lo haría, con las cartas destapadas y con honestidad a rajatabla. Y confío, hoy, en aquellos que no pertenecen a los mismos amigos y familias que han creado, criado, alimentado, explotado y mantenido el problema, que no son parte de la corrupción y se benefician de ella desde la cuna. Quiero a otros en el gobierno, quiero gente sin primos, amigos, padrinos, patrones, tíos y/o abuelos que hayan tenido el poder para cambiar el país que me tocó, y que solo tengan como mérito sus títulos y puestos en el país del clientelismo, corrupción, arribismo e ignorancia y limitaciones injustas que han logrado, y que no es el que yo quiero elegir. No le tengo miedo al invento del castrochavismo sino a la certeza de la mafiocorrupción y sus ejércitos de sicarios y políticos que roban y desfalcan desde hace decenios.

Un equipo compuesto por docentes, mujeres con carácter, personas de clase media, de distintas visiones ideológicas, sin distingos de credo ni orientación sexual, honestos y honrados, con una visión integral con eje en educación, cultura, industria y tecnología, sin satanizar descaradamente a nadie, sin estigmatizar con mentiras a sus oponentes, un equipo de personas que pertenecen a mi mundo, a la costumbre de superación, lucha y honradez de este país, sin títulos nobiliarios insulsos, pero con el conocimiento y la formación que los ha impulsado y llevado a ser distintos, los que son sus armas y magia. Yo voto porque gane la Esperanza para conquistar la Paz.

Y recordemos #ConVargasLloras

 

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