Hampones Lobos Oveja

Detalles de hampones y sus clases

Decir que alguien es hampón no determina que se le acuse de un delito específico, sino que se alude a que ese alguien va por ahí en gallada haciendo el mal o permitiendolo. De campanero, cómplice por acción u omisión, por encubrimiento o patrocinio, como albacea, promotor y/o con apoyo material o moral.

No es una discusión cualquiera esta de si decir a alguien hampón es exagerar. Claudia López, fórmula con Sergio Fajardo en las actuales elecciones a Presidencia 2018-2022 lo dice mucho a Cambio Radical y al Centro Democrático. Incluso, legalmente la han hecho rectificar al decirlo. Pero, el punto es que, ¿cómo decir algo que no tiene otro nombre? ¿Cómo enunciar un obrar o accionar éticamente negativo de otra forma? ¿Cómo calificar un comportamiento evidente y dañino de alguien? No son delitos, pero son canalladas.

Dice la Real Academía Española (RAE).
hampón, na

De hampa.

1. adj. Valentón o maleanteU. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo al hampa.

hampa

Quizá del fr. hampe ‘fuste de lanza y otras armas’.

1. f. Conjunto de los maleantesespecialmente de los organizados en bandas y   con normas de conducta particulares.

2. f. Conjunto de maleantes queunidos en una especie de sociedadcometían   robos y otros delitosy usaban un lenguaje particularllamado jerigonza o   germanía.

3. f. Vida de las gentes holgazanas y maleantes.

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Hampón es aquel que no hace cosas buenas, sino malas, es decir maleante. Que en su libre andar por la vida no actúa de forma ética responsable, y que pone por encima del bien común y de lo bueno para su sociedad sus intereses personales, cometiendo fechorías. Malas acciones y fechorías caracterizan a un hampón, no solo los delitos.

En este sentido, es importante tener una noción de lo que es bueno. Primero, no se puede confundir lo legal con lo bueno. En la Edad Media era lícito, legal, quemar mujeres, o linchar sospechosos de algún delito, sin juicio ni derecho a defensa. En el siglo XIX era legal tener esclavos, mancillar mujeres negras y explotar a gente pobre y hambrienta en fábricas del primer mundo. En el siglo XX era legal que los negros fueran escoria social en EE.UU. y Sudáfrica, que en la mitad del planeta las mujeres fueran ciudadanas de segunda clase sin derecho a votar o a decidir sobre su sexualidad. Hoy, en el siglo XXI asesinan personas legalmente en ciertos países por su orientación sexual sin que hayan incurrido en agresión abierta u ofensa expresa contra nadie. Todas estas acciones legales durante decenios y en la actualidad,  pero nada de ellas fue ni es algo bueno para la sociedad, la convivencia y el progreso, ni contribuyeron a la evolución humana. Eran acciones de hampones.

De otro lado, un hampón es quien usa su poder y sus privilegios para aumentarlos, en detrimento de la equidad en su comunidad y con injusticia frente a quienes no tienen esos mecanismos de manipulación del conjunto de la sociedad. Por ejemplo, aprovecharse del poder para comprar tierras y luego usar al gobierno para trazar carreteras por ellas para que aumenten su valor. O comprar terrenos y promover leyes para que aumenten su avalúo cambiando el uso particular de la tierra. O que un poderoso funcionario quite impuestos específicos para pagar menos sobre las propiedades que ya posee. A mayores privilegios de alguien son mayores sus responsabilidades, ese es un principio ético de convivencia y evolución humana en sociedad. Quienes no respetan eso y usan sus privilegios para generar desigualdad y opresión, son hampones. Esas personas están impulsando una realidad de injusticia, inequidad y violencia social que atenta contra todos los que vivimos con ellas.

También, los hay quienes usan las leyes para promover realidades y condiciones injustas, como los esclavistas y sus socios políticos promovían y protegían a la esclavitud como institución económica, o los dictadores y sus seguidores que hacen Carta Política el fin de la democracia. No todo lo que se convierte en Ley y viene de un Estado es correcto y bueno para todos, para el bienestar común; y quienes acomodan las leyes para quedarse con el poder o darse privilegios particulares, son hampones.

Y son hampones todos los que permiten, acolitan, apoyan, secundan, encubren, se benefician y/o respaldan el accionar de un delincuente, incluso si son indiferentes y se asocian con él (ella) con objetivos diferentes a su delito pero sabiendo de este. Como promover a un asesino para Gobernador, o a un estafador como Senador, o a un patrocinador de sicario como Ministro.

De detalles se adorna el camino al infierno, y hay que ser claros para no ir campantes por él.

 

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