Después de leer razones, opiniones bien argumentadas, estudios sin sesgos políticos, y hasta análisis de toda orilla política. Queda claro que pelear por la reducción del número de Congresistas es una mal negocio para la democracia y una propuesta populista que apela a nuestra ignorancia sobre el tema y la pereza común por entender si se está o no en lo cierto.
Lo que hay que hacer es, por el contrario, aumentar la representatividad de todas las regiones proporcionalmente a su caudal electoral, pero, PERO, reducir los salarios de los Congresistas. NO es cierto que nuestro Congreso sea muy numeroso, de hecho, respecto a otras democracias es pequeño y poco representativo. Lo dicen los datos no las opiniones sin información.
Y, NO es cierto que sea muy costoso en términos relativos a su peso, importancia y cantidad de trabajo que debe realizar en legislación, control político y representación regional. Son más costosas con creces, entidades como la Contraloría y la Procuraduría, que además han demostrado ser ineficaces e inútiles en la lucha contra la corrupción pública y en controlar el abuso de poder y la concentración de este, y muy por el contrario, se han convertido en entidades burocráticas y clientelistas que pueden ser usadas por el partido de gobierno para perseguir a la oposición y tapar convenientemente la podredumbre de los partidos de gobierno.
Paradójicamente, en comparación con otras entidades, el Congreso cuesta relativamente poco anualmente: Congreso de la República: $632 mil millones Contraloría General de la República: $825 mil millonesProcuraduría General de la Nación: $942 mil millonesSolo en el último año, el partido del Presidente ha apoyado el crecimiento de la Contraloría, que tendrá, en 2022, un presupuesto el doble de grande que el que recibió el contralor actual, puesto por Duque y el uribismo.
El Contralor Córdoba creó 1.670 cargos nuevos y durante la pandemia Duque le autorizó la creación de 709, de esos muchos están en manos de amigos de los políticos que eligieron al actual Contralor. De hecho, la Contraloría pasó en un solo año de tener 586 mil millones a 825 mil. Según la reforma aprobada con el beneplácito del Centro Democrático e impulsada por todos los partidos gobiernistas, independientes y gran parte de la oposición, en 2022 tendrá 1,2 billones. Un presupuesto que, además, es inamovible porque quedó amarrado a la Constitución.
Y ya sabemos qué está haciendo la actual Procuradora Cabello, usando el cargo para levantar investigaciones en contra de posibles candidatos de oposición al uribismo, pero sin acción ni pronunciamiento por la salida de corruptos, como Oneida Pinto, de la cárcel, que serán pieza clave en la compra de votos y manipulación electoral en zonas de distorsión para la Registraduría Nacional.
Debemos exigir un Congreso incluso más grande pero con salarios más bajos, y la reducción de dos entidades que no le están sirviendo al país, al pueblo, sino a la burocracia, a los puesteros, a los corruptos que necesitan esconder sus jugadas y al gobierno de turno para entregar contratos y salarios a sus compinches.
Dejo fuentes:
Un comentario en “Un Congreso más grande es lo racional en Colombia”