
A Venezuela no la quebró Hugo Chávez, eso es una excusa nacional, una afirmación autocomplaciente. Desde los años 80, el despilfarro, el facilismo patriota y una absurda convicción de que el dinero brotaba del suelo los condenó a mal gastar la bonanza, a admitir la inequidad y a ser indiferentes con la brecha social que gobiernos populistas, pero de gente bien, les fue dejando como saldo mientras les subsidiaba caprichos y una vida de ostentación sin mérito. Este es un artículo de archivo de un medio Venezolano sobre lo que pasó.
La Venezuela del “ta barato, dame dos”, la de los viajes a Miami los fines de semana, la de Disneylandia y Mickey Mouse en vacaciones, se acabó el 18 de febrero de 1983, el llamado “viernes negro. La ineficiencia de las políticas públicas, acrecentaba los niveles de pobreza y cada día mostraban a dos países totalmente distintos: La Venezuela del derroche y la Venezuela de los cinturones de pobreza alrededor de las grandes ciudades. Sigue leyendo