
En las crisis, en esta crisis que vivimos con fuerza y vitalidad en Colombia, no hay que destruir, hay que construir desde el diálogo. El Estado debe dar ejemplo desde su poder, las élites deben dar ejemplo desde sus privilegios, el Gobierno debe dar ejemplo desde su liderazgo para construir el ambiente y disponer las vías claras, transparentes y públicas de diálogo con quienes manifiestan justo malestar.
Dialogar honestamente implica indefectiblemente escucha atenta, abierta y empática, de todos los lados y jerarquías. La democracia es un ejercicio de negociación más allá de las elecciones y de pírricas mayorías en estas.