Esta reflexión puede incomodar a los amantes de la tradición y los ídolos inmortales, ya sea porque la simplificación es confortable y hacerse consciente de la complejidad de la realidad, y en este caso de la histórica, trae rupturas con lo establecido y lo aceptado en la vida sin lectura consciente y sin mirada crítica; o porque la crítica a lo adoptado como correcto en una sociedad pobremente educada y altamente adoctrinada en lo godo (mezcla de ideología conservadora políticamente, sentimiento ultrareligioso en la fe, crianza machista transgeneracional) hiere la autoestima y el gregarismo parroquiales colombianos.
