La Ley 100 necesita ser reformada, no solo para humanizar el trabajo de las EPS y meter en cintura su negocio, sino para equilibrar las cargas en el régimen de pensiones, que bajo esta Ley vive en una falacia desde que Uribe la vendió como la panacea.
La Ley 100 no solucionó el asunto de la carga pensional para el Estado, es decir para nuestros bolsillos, y hoy en día seguimos pagando de nuestros impuestos esa carga, que se debita directamente del presupuesto de la nación.
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