Comparto este ejercicio de memoria, una reflexión y una invitación para los que celebran su victoria con violencia, serán los responsables de lo que suceda en los próximos 4 años.
He estado haciendo un ejercicio de memoria sobre el día en que ganó las elecciones Gustavo Petro. En ese momento, hace 4 años, vivía yo en Medellín. Era impensable llevar un afiche de él en el carro, lo cual se me hacía indignante y el signo de la intolerancia que gobernaba oculta en esa simpática ciudad. Pero tenía esperanza en mis compatriotas: el péndulo de la democracia se liberaba por fin.
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