Esta no es una defensa ciega de Iván Cepeda ni una condena emocional de Abelardo De la Espriella. Es una toma de posición. Y precisamente por eso debe ser clara: voy a votar por Cepeda porque, después de comparar propuestas, discursos y riesgos democráticos, considero que es la mejor opción institucional, social y democrática para Colombia.
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