Robo de celulares: entre el raponazo de los socios y los cacos

Un mes y medio después del robo de un smartphone, Samsung responde un correo enviado a su sitio web de ayuda minutos después del robo, para que con los datos del serial, fecha de compra, ciudad y otros, intentara la ubicación del móvil si era prendido.»Lamentamos no poder responderle a tiempo. (…) Si aún podemos servirle en algo, no dude en contar con nosotros. (…)» Bla bla bla.

De otro lado, ayer los operadores dejaron plantado al MinTic de Colombia en un foro sobre calidad del servicio, estaban él y los ciudadanos en el auditorio, pero los responsables del servicio les hicieron «pistola».

Muestras de cómo Samsung, Apple, SonyEriccson, LG, Nokia, y sus socios de negocios: Claro, Tigo, Movistar, realmente nos ven a todos: necesitados útiles, un escaño por encima del idiotas útiles, pero muy cercanos.

Ellos, los dueños del mercado, el verdadero poder detrás de un Ministro o un Presidente incluso. Con el crimen, con el robo de celulares, al parecer los únicos que pierden son los usuarios, incluso su vida, sin que los socios sientan el más mínimo dolor corporativo, social y obviamente humano. Si te roban el celular, de malas, los smartphones no tienen reposición, así que sigue pagando el Plan, y mejor para los socios, pues reciben dinero mientras tú no puedes usar sus servicios; es que hay cláusulas. Entonces tú corres a buscar un móvil por donde sea, para no pagar esa plata en vano, y si eres un ciudadano decente lo compras legal y la mayoría de las veces nuevo; perfecto, los socios venden otro celular o se pone en uso uno que estaba guardado, para el resultado es igual: se ubica un producto más en las calles para alimentar esta dinámica de consumo que bajo la acción del crimen solo deja dividendos para los hampones y los SOCIOS de la muy necesitada comunicación móvil. Quizá por eso estos socios no hacen realmente nada efectivo, transparente y contundente para que los necesitados útiles dejen de sufrir, temer y caer como idiotas.

La tecnología actual permite que se haga un seguimiento efectivo y rastreo a móviles robados, las operadoras pueden hacer centralización de bases de datos de usuarios con mínimos de información compartida para combatir el cambio de operadora, se pueden crear bancos de datos globales para bloquear dispositivos y evitar que sea fácil su «exportación» luego de ser robados.

En fin, hay con qué hacerle frente a los ladrones. Pero mientras el negocio lucre a toda la cadena de valor porque los estados no obligan a que las multinacionales de teléfonos actúen éticamente y que las operadoras paren los cobros, con clausulas de suspensión temporal del servicio sin cobro una vez hecha la denuncia por robo, pues los socios seguirán estimulando, indirectamente, el actuar de los cacos.

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