Los resultados de las últimas pruebas Pisa (2012) son lamentables para Colombia. Sí. Para los que pagan colegios caros que ni siquiera aparecen entre los 10 primeros del país, que es como pagar un Ferrari para correr por la Av. Caracas y la Aut.Norte en hora pico, pero todos sabemos, las dos cosas suceden en este país arribista y parroquial, y lamentable para los que solo pueden acceder a la educación pública gratuita (por lo menos en Bogotá).
No se salva nadie (lo puedo corroborar luego de cerca de 2 años de dar clases en la Universidad). Nuestros jóvenes vienen desde hace más de 7 años muy mal formados y preparados de los colegios. Quedamos de 62 entre 65 países que presentan estas pruebas cada tres años y que son diseñadas para medir la capacidad de estudiantes de 15 años (la edad es el eje, pues los grados escolares son diferentes en los países) de aplicar conocimientos a problemas prácticos, en donde se hace un escalamiento en la prueba desde la comprensión conceptual hasta la aplicación y/o relación con su realidad/entorno.
Colombia viene participando desde 2006 en estas pruebas y desde entonces no sale del sótano, incluso de Latinoamérica, pues Chile, Argentina, Uruguay, México y Brasil siempre han estado por encima, solo Perú nos atenúa el desnohor.
Lo más lamentable es que desde que se empezaron a aplicar las pruebas Pisa en nuestras tierras, los resultados no han servido para repensar nuestro sistema educativo. El Ministerio de Educación ya tiene diagnosticado el problema (http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-162392.html) pero de ajustes reales nada de nada. Y se pregunta el ciudadano: si desde el Ministerio no se está haciendo nada tangible y efectivo para mejorar la calidad de la educación básica y secundaria, por un lado; y se está cayendo a pedazos la principal Universidad Pública del país por falta de presupuesto, del otro lado; y la reforma a la educación fracasó porque no daba respuestas a la necesidad de dar más acceso a la educación superior y asegurar la calidad del sistema sin convertir a las universidades en IPS y EPS de la educación… ¿entonces qué carajos está haciendo el Ministerio en este frente?
Porque inaugurar escuelitas, hacer desayunos de inauguración de salas de cómputo, organizar congresos con pompa y eco, es útil, pero de nada sirven los muros y el acceso a internet, ni los conceptos que nos comparten los especialistas que se traen, si nuestros jóvenes no tienen ni idea de cómo analizar gramaticalmente una oración, identificar la estructura formal y conceptual de un argumento, ilustrar la construcción de una idea y su fundamentación y con esto entender de qué manera se puede generar pensamiento: sin estas bases Google es un Doodle con mucha información sin una mente que la use adecuada y efectivamente. Sin esto, la matemática es solo una guía de fórmulas que no impacta el entorno de los estudiantes, sin esta estructura cognitiva las ciencias son un catálogo de sorpresas, avances y potencialidades que parece no tener relación con su realidad para el estudiante mal desayunado que las percibe en el tablero o en su tableta.
Ahora, la exigencia, que no es lo mismo que saturación, parece ser un bien escaso. Los jóvenes llegan frágiles ante la crítica y la corrección sin indulgencia. Bien, no se trata de convertir las aulas en campos de concentración y exterminio moral a base de regaño y castración, pero se requiere que el estudiante tenga gran capacidad de autocrítica y aceptación de su mediocridad puntual, para que mejore en su siguiente intento, y que por ende acate la sanción y el descontento del formador, que entienda que su docente no es su contrario en un debate, sino que es su adulto responsable en la construcción de conocimiento, y que ahí debe mediar el respeto y, con margen de error humano, hay alguien que guía a otro que inicia un camino y eso demarca autoridad basada en formación e información, que solo debe ser cuestionada con esos mismos elementos.
Son más y muy profundos los conceptos a reestablecer, afirmar y cambiar para que la educación en Colombia salga de este sótano educativo en el que se ha metido, ya hay estudios interesantes, actuales y profundos que ayudarían a dar luz para el ascenso como este del CEDE de la Fac. de Economía de la Universidad de los Andes (Ver estudio, en pdf.). Hay mucha gente preocupada por el tema educativo en el país, y eso está bien, pero lo necesario es que los encargados hagan algo YA.
La mala formación educativa de varias de nuestras generaciones de jóvenes, solo le conviene a los polítiqueros y los buitres del Mercado, que viven de los equívocos cotidianos de quienes no saben leer su realidad, los peligros de su mundo, y son presa fácil y continua de aquellos que hacen gala de buena educación en otras latitudes, pero sobre todo, entienden su ventaja conceptual e instrumental frente a la masa mal formada que come entero.