Desde hace un poco más de un mes se tiene el «derecho de retracto» cuando se compran tiquetes de avión. Si usted ya no quiere viajar, tiene 48 horas desde el momento de la compra, y ojo porque le cuentan minutos y segundos, para decir que ‘No’ sin que le cueste un peso, es decir, con el derecho a que le regresen su dinero todo, sin importar si es promocional, económico, VIP o lo que sea. Obviamente el pasajero tiene que retractarse antes de un tiempo prudencial respecto a la salida del vuelo. Por parte de la aerolínea se pueden tomar hasta 5 días hábiles para decirle que sí, que por su puesto, que ya está la vuelta hecha y que su dinero irá de regreso, y desde ahí 25 días hábiles para que regrese a su cuenta de verdad.
Un mes su platica trabajará para alguien que no es usted, pero la aerolínea sí tendrá los cupos disponibles de inmediato para venderlos de nuevo. Es un avance este derecho, pero vaya si hay que ajustarle.
De otro lado, cuando se han pasado las 48 horas (exactas, por minutos incluso) entonces se tiene la posibilidad del desistimiento, que es el derecho de la aerolínea a que si usted devuelve el tiquete, paga una multa del 10% del valor de la compra neta (sin impuestos). Pero aquí va el lío, si uno desiste a horas del vuelo vaya y venga ese monto, pero que 20 días antes, se desista y le estén cobrando a uno ese porcentaje por cosas como «cargo por combustible», ja, es un descaro. ¿Combustible por un vuelo que no se ha hecho, ni está cerca de hacerse? Más por ajustar ahí.
En otro caso, si usted quiere cambiar el destino de su compra, sería justo y proporcional que le cobren $100 mil por eso si se solicita el cambio en un lapso menor a 48 horas, incluso 72 horas, para el vuelo, pues así la aerolínea corre el riesgo de perder la venta definitivamente de esos cupos, pero que cobren eso 15 o 20 días antes de la fecha de vuelo, es un asalto, mejor, es un regalo caro que la empresa aérea le pide a nuestros bolsillos. Está bien, claro, hay que pagar los excedentes evidentes, eso no tiene discusión, pero que además de pagar lo obvio, con tanta antelación lo quieran «pelar» a uno de esa manera, no hay derecho y no entiendo la justificación.
Queda esta opinión, en la que alabo lo logrado con el «Derecho de Retracto», pero con la que comparto lo mucho que hay que ajustar para hablar de comercio justo aún en el caso de las aerolíneas.