El desprecio por la estrategia: Petro en su esencia.

Lo que hizo el Presidente Gustavo Petro anoche en televisión nacional puede generar muchos interrogantes, epítetos y condenas. Es lo justo ante tamaña improvisación.

Hay quienes desde este lado, el de quienes lo respaldamos en las urnas en la última elección nacional, intentan narrativas como: «Es una muestra de transparencia política en el ejercicio del poder, de Gobierno sin triquiñuelas, algo nunca visto de honestidad…». Todo esto, de una candidez y una irresponsabilidad desesperantes.

La historia del primer mandatario abunda en errores por improvisar. Solo hasta que supo rodearse, escuchar y dejarse guiar por asesores expertos y comprendió la gran importancia de la comunicación estratégica en la política, hasta que le bajó al ego y delegó con asertividad y sabiduría, ahí, ganó en las urnas. Ganó cuando hizo equipo con los que saben, escuchó y creció.

Pero anoche demostró que está en modo Petro 2018; y que muchos que le rodean son solo eco de ese personaje tremendamente brillante y caótico que lidera solo, que tercamente se las sabe todas, que no respeta a su equipo y que por ende, de su cargo para atrás y abajo, nadie va a compartir responsabilidad ni proactividad porque no ha sido escuchado ni validado.

Trabajando cerca al Gobierno es claro que ese estilo se impregna en todo su círculo y a todo nivel, y que no escuchar ni delegar para trabajar en equipo auténticamente (lo cual significa aceptar que hay caminos válidos para acertar diferente al propio), es el talón de aquiles y el veneno de Petro antes y ahora.

Si el Presidente no logra entender que debe rodearse de gente con competencias visibles en cada área, pero que además es indispensable que los escuche, y construir una estrategia y seguirla ordenada y consistentemente para trabajar en equipo en cada eje del Estado, se va a quemar, y tendremos entonces que decir claramente que fracasó en su ley.
En lo que mi experiencia concierne, o los asesores en comunicaciones del Presidente son muy ingenuos, o no tienen estrategia o Petro no la respeta y ese es su problema, no el de ellos.

Creo que es la última. A la estrategia no se le respeta. Y lo que pasó en ese Consejo de Ministros es la muestra de lo que está pasando en muchos aspectos del Gobierno. Se hacen planes, estrategias, se trabaja duro para echarlas a andar, se hace puesta en común por su desarrollo y al final, llega la cabeza y con una idea en su mente sin concertar, sin socializar, sin ajustar cables y alinear al equipo, lanza a todos al ruedo a improvisar.

Lo dije en una entrada de mi blog hace unos años, si Petro lograba avanzar y madurar sobre su incapacidad de trabajar en equipo a largo plazo, superar su inquietante costumbre de pelear en demasiados frentes a la vez, era capaz de escuchar con atención y honestidad, y actuar en coherencia con la estrategia, ganaría la Presidencia. Lo hizo en 2022 y venció.

Ahora espero que pueda entender que necesita ser ese Petro, el de 2022, y serlo en lo que le queda de mandato.
Necesita una estrategia de comunicación ante todo, porque con una bien diseñada, pero sobre todo juiciosamente ejecutada, todo lo bueno se magnifica, lo magnífico gana alcance y se convierte en escudo, los errores se previenen y minimizan en su impacto, pero se atienden con responsabilidad para no hacerse titulares, se tienen líneas de acción coherentes a corto y mediano plazo, y se comunican desde su visión hasta su ejecución, y las narrativas se nutren de eso para hacerse consistentes y posicionarse como verdad. Nunca, nunca, se actúa (habla, responde, asiste, pronuncia, presenta, publica, congrega, preside o comparte) sin que esto conecte claramente con la estrategia y sus ejes, objetivos y mensajes. En este momento ya no hay espacio y oportunidad a más improvisación, es urgente la más precisa y juiciosa dinámica alineada y amarrada a la estrategia.

Si Petro no entiende esto, lo de anoche, ese desorden, tensión, superficialidad y espectáculo de navajazos ansiosos y traicioneros, es solo el prólogo de su propia derrota.

Estoy seguro que ese Consejo de Ministros no es el único, ni el primero, en la historia de los gobiernos en el que hay desacuerdos, enemistades, echadas al agua, desmentidas, rudeza y poca amabilidad…; en esencia eso es la política, una arena de luchadores de todas las calañas y armas. Pero la decisión de transmitir tal escenario en directo por todos los canales del país, muestra una gran incapacidad de entender a las audiencias, su psicología y su manera de leer lo que ve, una torpeza al anticipar las consecuencias de esa información en manos de la oposición, una necedad por comunicar lo innecesario a quienes no lo van a comprender ni asimilar con el criterio que puede dejar buenos réditos a tal apertura.

En fin, lo visto es un error grosero de comunicación estratégica y un monumento de lo que nunca se debe hacer.
Para cerrar, creo que la izquierda no es Petro ni viceversa, y que hay mucho que aprender hoy para consolidar la propuesta de este lado sin depender de un solo nombre o figura, y que desde Murillo hasta la Pizarro, pasando por otras figuras de esta orilla política, tenemos mucho futuro, y que con una buena estrategia todo se puede conquistar. Lo vimos en el 2022.

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