Nación de vándalos, Estado de mediocres, País del miedo

Históricamente, en Colombia, el gobierno de turno que se descara en cometer corrupción, en su ineptitud y desconexión con el pueblo que democráticamente lo aceptó, saca a las calles a la Fuerza Pública para callar, perseguir y reprimir a quienes le reclaman cambio, transparencia, respeto por la ciudadanía y participación real de todos los actores sociales y políticos en las decisiones cruciales del Estado para la Nación, tildándolos de vándalos, terroristas y subversivos peligrosos.

Pasó con la retardataria, mediocre, goda, machista y corrupta hegemonía conservadora, que trató como vándalos a los liberales, uso a la Policía, Ejército y Paramilitares para acabar con su oposición., encendiendo con ello, una espiral de venganza, barbarie y locura popular conocida como la época de «La Violencia» (paradoja colombiana por excelencia).

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Del Estatuto de Seguridad a la Seguridad Democrática

“El mío es un gobierno hormonado y testiculado”. Hace 40 años, el gobierno Turbay Ayala restringió las libertades para preservar las instituciones. Después llegó Álvaro Uribe y quizo lograr resultados en el mismo sentido con la misma fórmula aunque con diferente nombre. Una locura diría Einstein.

En 1978, Colombia fue diagnosticada por el Presidente del Partido Liberal con una enfermedad que ya padecía desde hacía decenios: La violencia. Su decisión fue que la culpa la tenían las guerrillas comunistas (de corte marxista como el ELN, y Maoista como las Farc y el EPL) y la nacionalista M-19, a las que señaló como brazos del castrismo cubano. Una mezcla conceptual absurda. Sigue leyendo →