Cambio climático: entre rezar y pensar

Día gris en Bogotá… amenaza de lluvia. Eso me gusta. Ojalá la sequía avisada para casi todo el país, por cuenta del Fenómeno del Niño, no vaya a ser desastrosa. Es claro: el calentamiento global es un hecho, y de seguro la mano del hombre y la evolución del planeta confluyen en los hechos que marcan que 2014 haya sido el año de mayor temperatura desde que se tienen registros (S.XIX), y que múltiples fuentes y depósitos de agua se estén secando en todo el planeta, aunque, en otros lugares disminuyen las temperaturas y se congelan, generando nuevos depósitos, lejos de las urbes eso sí.

En ese contexto de extremos y anomalías, ojalá aquí, en esta ciudad, dejemos el pensamiento mágico a un lado, ese que pone en manos de Dios las soluciones a muchos problemas, y el pensamiento primitivo sectarista, ese que ha hecho escuela en Colombia desde los años ’40, y que clasifica las ideas en azul o rojo, hoy en derecha e izquierda, y no en útiles o no, apropiadas o descontextualizadas, factibles o complicadas… Ojalá aquí no sigamos el ejemplo de Estados Unidos, donde varios estados Sigue leyendo