No es lo mismo ser racional que ser inteligente

No es lo mismo saber abrir el frasco de mermelada que entender qué te vas a comer y por qué.


¿Eres inteligente o racional? Esta pregunta puede sonar redundante, pero en años recientes los investigadores han demostrado lo distinto que son estos dos atributos cognitivos.

Todo comenzó a principios de la década de los setenta, cuando los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky llevaron a cabo una serie de experimentos que mostraban que todos, incluso las personas muy inteligentes, tendemos a la irracionalidad. En una amplia gama de situaciones posibles, según revelaron los experimentos, la gente usualmente toma decisiones basadas en la intuición más que en la razón.

Cambio climático: entre rezar y pensar

Día gris en Bogotá… amenaza de lluvia. Eso me gusta. Ojalá la sequía avisada para casi todo el país, por cuenta del Fenómeno del Niño, no vaya a ser desastrosa. Es claro: el calentamiento global es un hecho, y de seguro la mano del hombre y la evolución del planeta confluyen en los hechos que marcan que 2014 haya sido el año de mayor temperatura desde que se tienen registros (S.XIX), y que múltiples fuentes y depósitos de agua se estén secando en todo el planeta, aunque, en otros lugares disminuyen las temperaturas y se congelan, generando nuevos depósitos, lejos de las urbes eso sí.

En ese contexto de extremos y anomalías, ojalá aquí, en esta ciudad, dejemos el pensamiento mágico a un lado, ese que pone en manos de Dios las soluciones a muchos problemas, y el pensamiento primitivo sectarista, ese que ha hecho escuela en Colombia desde los años ’40, y que clasifica las ideas en azul o rojo, hoy en derecha e izquierda, y no en útiles o no, apropiadas o descontextualizadas, factibles o complicadas… Ojalá aquí no sigamos el ejemplo de Estados Unidos, donde varios estados Sigue leyendo

Currículo ante la bipolaridad social, propuesta.

En el Mundial de fútbol lo vimos, lo acabamos de ver hace poco, durante el paro de transportadores, lo vemos en marchas de descontento, en los foros de lectores de los medios masivos, cada vez peor en las campañas electorales, en la calle a diario: pasamos del júbilo a la barbarie como esencia mental en un abrir y cerrar de ojos.

Hay que ver la agresividad y belicosidad de una campaña política, supuestamente de ideas, o la fiesta por una victoria deportiva, para entender por qué, aún después de tanto tiempo y tinta sobre el tema, las emociones -de toda naturaleza- nos llevan a la violencia. Desde accidentes ridículos hasta riñas que dejan muerte. Poco sentido común y mucha impulsividad.

Parece que confundimos el tamaño de la alegría y la fiesta con el desorden extremo y el escándalo que dejen éstas, y así, muchas veces, medimos la capacidad de Sigue leyendo