Lo de Petro es el Retorno Social como fin del poder

LOS DATOS HABLAN MEJOR. NO HAY MEMES NI TITULARES QUE CUENTEN TODA LA HISTORIA.

Analizar y calificar hoy a Petro por su pasado guerrillero que terminó hace 32 años, y por la mala prensa como Alcalde de Bogotá hace 8 años, es corto de vista y de criterio. Los datos hablan.

Es viernes 17 de mayo, a dos días de una jornada de votaciones históricas para Colombia en 2022. Vamos a elegir un nuevo Presidente para el país, pero esta es la primera vez que tenemos la posibilidad de que el progresismo y la izquierda tengan ese privilegio. Es la segunda vuelta y se baten dos candidatos, uno, Rodolfo Hernández, ingeniero civil, exitoso especulador de tierras y constructor de soluciones de vivienda popular, ex Alcalde de Bucaramanga, con resultados negativos en indicadores sociales y estructurales clave para ese ciudad.

El otro candidato es Gustavo Petro, economista, experimentado congresista cuya labor ha hecho despertar al país sobre las mafias narcotraficantes y paramilitares que han secuestrado al poder, su tarea como legislador se ha concentrado en desarticular a la parapolítica y a la corrupción en todos los estamentos sociales, lo que le ha ganado la antipatía y el odio de gamonales regionales, empresarios torcidos, poderosos burócratas y multimillonarios sin escrúpulos. Pero es su paso por la Alcaldía de Bogotá entre 2012 a 2015 lo que aquí analizo, con los mismos indicadores que lo hice sobre Hernández en este artículo sobre su gestión.

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Ignorantes con derechos

La ignorancia es atrevida, ahistórica y madre de la injusticia y la barbarie. Un ejemplo: quienes acusan a la izquierda de amar a los pobres y multiplicarlos por eso, ignoran (inocente o voluntariamente) que el derecho a tener vacaciones, primas, seguridad social, horario y un contrato laboral es producto de la lucha de muchos de esos a los que llaman mamertos. Si bien puede no representar un ingreso millonario a los ojos de un economista ortodoxo, es un gran tesoro social y de calidad de vida para todos sin distingo ideológico, del que claramente renegaron los dueños del capital en el pasado y aún.

Ahora, que todos lo puedan o no disfrutar, depende de hasta qué punto entre patronos y trabajadores logran acuerdos y un Estado fuerte y responsable los cobija y los reglamente para que sean cumplidos, arbitrando a favor de los menos poderosos en esa dinámica. Sigue leyendo

https://ideasdedoblefilo.com/2015/10/15/mockus-alianza-con-el-lobo-de-las-tortas/

Mockus: alianza con el lobo de las tortas

Lo que une más a Enrique Peñalosa​ y a Antanas Mockus​, por quienes voté en su momento para Alcaldía en Bogotá y para Presidencia en Colombia, es que son muy malos políticos, tal y como el país ha querido entender que es la política. Sus primeros 100 días, incluso su primer año, cuando fueron burgomaestres, se caracterizaron por ser un mar de contradicciones con el Concejo de Bogotá cuya mayoría se les oponía rabiosa y descaradamente, en busca de tajada partidista y de claudicación de ideales a favor de la burocracia acostumbrada, igual que como sucedió con Petro, por quien no voté.

Hace tres años, Mockus y Peñalosa militaban en el Partido Partido Alianza Verde​ y los separaron la política y sus egos; la llegada de Uribe como apoyo hizo que Mockus, si bien entendía que políticamente convenía la cargada de megáfono del mesías finquero y aceptó que hablara de alianza, al final sintiera que no podía traicionarse a sí mismo y consecuentemente renunciara al Partido, para luego   lanzarse a defender sus principios, como tantas veces, desordenada y temerariamente, hablando en el ámbito de la Comunicación y la Estrategia. Sigue leyendo

Cuatro días en campaña, resultados.

Muchas gracias a todos los que me han escrito y llamado para preguntar sobre los resultados de mi corta campaña para la consulta interna del Partido Alianza Verde​ Quise esperar hasta tener los resultados consolidados, de acuerdo a cuocientes y umbral para saber quiénes pasaron en la cohorte. Aún no se ha dado esa información.

Mientras tanto, aprovecho para contarles que cerré el sábado a las 7pm mi campaña en Verbenal II, abajo del Codito, un par de barrios con una gran población de inmigrantes a la ciudad, y con estratificación 1 y 2. Allí esperé el cierre y el conteo de votos, junto con mi testigo electoral, y junto a varios «asesores» de candidatos del sector, entre los que destacaban dos, uno por su ansioso discurso de que había avales para ediles con el partido Opción Ciudadana para los que se quemaran, que sin consulta iban a listas de octubre; el otro, ‘El mocho’, quien no emitió sonido alguno desde las 5:30pm hasta las 7pm que me fui de la calle cerrada donde estaban las mesas, tal y como en La Carolina, frente a las puertas de un colegio distrital.

‘El mocho’ estaba rodeado de 5 muchachos de entre 14 y 18 años, tenía una camisa leñadora blanca, roja y azul que se apretaba en el abultado abdomen del asesor, y sobresalía del chaleco acolchado azul oscuro que dejaba ver con claridad el porqué de su sobrenombre. Sigue leyendo

Foto propiedad de www.semana.com

Sueño de una tarde cálida de Día sin Carro

En este día sin carro, que me encanta, me ha sorprendido darme cuenta de la cantidad de camionetas de alta gama con matrícula amarilla que hay en Bogotá, por ahí van… ¿el tamaño del carro particular es directamente proporcional al incivismo del que conduce?

De otro lado, yendo por el Transmilenio como todos los días hábiles, veía la Autopista Norte tan amplia y limpia… y soñé, con los ojos abiertos, soné con un carril amplio por cada sentido para la bicicleta, y me animé: tengo el obstáculo de vivir muy lejos de mi lugar de trabajo, de Cedritos a la Javeriana (más de 100 cuadras), sé que hay gente que la tiene peor, pienso que con una avenida llana (casi plana) como la AutoNte/Caracas, o la misma Av. Séptima, tenemos la opción de pensar en algún momento que deberían ser ciclo-corredores… Sí, me veo haciendo mi largo trayecto en una bicicleta si contar con una vía continua y segura (frente a los automóviles) para hacerlo.

Confesión: me preocupa el sudor, pero alguna vez amigos y amigas ya avezados en este medio de transporte me hablaron de ritmos y tiempos para no «derretirme» en la labor, además de contar con una camisa de cambio y buena hidratación. Sigue leyendo

Cambio climático: entre rezar y pensar

Día gris en Bogotá… amenaza de lluvia. Eso me gusta. Ojalá la sequía avisada para casi todo el país, por cuenta del Fenómeno del Niño, no vaya a ser desastrosa. Es claro: el calentamiento global es un hecho, y de seguro la mano del hombre y la evolución del planeta confluyen en los hechos que marcan que 2014 haya sido el año de mayor temperatura desde que se tienen registros (S.XIX), y que múltiples fuentes y depósitos de agua se estén secando en todo el planeta, aunque, en otros lugares disminuyen las temperaturas y se congelan, generando nuevos depósitos, lejos de las urbes eso sí.

En ese contexto de extremos y anomalías, ojalá aquí, en esta ciudad, dejemos el pensamiento mágico a un lado, ese que pone en manos de Dios las soluciones a muchos problemas, y el pensamiento primitivo sectarista, ese que ha hecho escuela en Colombia desde los años ’40, y que clasifica las ideas en azul o rojo, hoy en derecha e izquierda, y no en útiles o no, apropiadas o descontextualizadas, factibles o complicadas… Ojalá aquí no sigamos el ejemplo de Estados Unidos, donde varios estados Sigue leyendo

Gueto

Vivienda VIP en el paraíso: guetos mentales

El humano nace básico (instintivo y primario) no malo, pero tampoco bueno (el mito del buen salvaje) como lo creía Rosseau, y bien lo rebate el psicólogo Pinker en la actualidad; luego, la sociedad es su producto, como la vemos y la cualificamos ¿un asco?. Entonces, la educación es su constructo para salir de ahí, de ese limbo; se espera que al mejorar por nuestra educación, a partir de las mejores ideas y correcto pensamiento, corregimos, mejoramos, y con nosotros la sociedad.

En ese sentido, la de las viviendas de interés prioritario (VIP) en barrios de «ricos», por ahora, es una propuesta de re-ingeniería social, en la que el primer obstáculo a vencer es cómo se pueden derribar barreras, guetos, mentales; luego con un pensamiento complejo, digno de una alta educación, cómo se solucionan los problemas técnicos, de entorno y de adaptación. Ese es el proceso social que se espera de una propuesta que busca una respuesta colectiva ante la segregación.

Lo triste, y cuestionable, es que las pruebas más fáciles, teóricamente, son las que solo implican la voluntad de pensamiento, y ya ahí, los más educados, los privilegiados, mostraron incapacidad de transformación, mentalmente para empezar, y ejecución del cambio, el cambio que dicen querer. Sigue leyendo

Currículo ante la bipolaridad social, propuesta.

En el Mundial de fútbol lo vimos, lo acabamos de ver hace poco, durante el paro de transportadores, lo vemos en marchas de descontento, en los foros de lectores de los medios masivos, cada vez peor en las campañas electorales, en la calle a diario: pasamos del júbilo a la barbarie como esencia mental en un abrir y cerrar de ojos.

Hay que ver la agresividad y belicosidad de una campaña política, supuestamente de ideas, o la fiesta por una victoria deportiva, para entender por qué, aún después de tanto tiempo y tinta sobre el tema, las emociones -de toda naturaleza- nos llevan a la violencia. Desde accidentes ridículos hasta riñas que dejan muerte. Poco sentido común y mucha impulsividad.

Parece que confundimos el tamaño de la alegría y la fiesta con el desorden extremo y el escándalo que dejen éstas, y así, muchas veces, medimos la capacidad de Sigue leyendo

Paro de transporte urbano y caos: la culpa es de la vaca, de Petro, del clima…

En este instante bloqueos en varias estaciones de todas las troncales de Transmilenio. Paro de transporte tradicional como detonante. Sistema Integrado en maduración, a prueba, bajo presión. Miles de habitantes de Bogotá en espera de poder transportarse a sus hogares, incluso por horas. Alimento para los quejones, los titulares efectistas en los medios masivos y sus intereses, y para los que aman victimizarse porque están en medio del caos que claramente no es su culpa y que aparentemente saben solucionar pero los demás no.

Al final, creo, un escenario que muestra nuestro fracaso como sociedad frente a responsabilizarse por sus problemas con pensamiento, como mente, colectivo.

Nos hemos quejado años tras año durante décadas por el despótico manejo del transporte público por unas mafias privadas que casi durante un siglo crecieron a punta de mal servicio, desorden, abuso, inseguridad, estafa y presión política, entre otras malas mañas y aspectos de una cultura que hoy se resiste a ser cambiada. Queja tras queja nos rasgamos las vestiduras porque no había quién les hiciera frente. Sigue leyendo

¡Bogotá apesta!

Todos los días, muchas, demasiadas veces al día, se escucha esta queja. La dicen, la decimos, la repite todo el mundo en esta ciudad que abre los brazos sin cansancio a todo el que de buena o mala gana viena a ella. Luego del «Bogotá esta inmamable, invivible, impasable…» el dedo acusador lingual se dirige hacia el Alcalde, hacia el mesías de turno que debería salvar la jornada, el día, la vía, el paso de cada uno de los que habitan, comen, ganan, defecan, duermen y amanecen en la Capital de este país de quejumbrosos, pero malos lectores y votantes.

«Es que el hueco, es que el pico y placa, es que el bus, el Sitp, el Transmi… todo es una porquería. ¡¡¡Bogotá apesta!!!». En coro, todos, el mismo verso en medio del trancón, todos los días a las horas pico, que ahora son de dos tandas de 5 horas. Repetimos el coro catártico en nuestra rutina diaria de ir y venir a las mismas horas, a hacer cosas diferentes en lo posible de la misma forma.

Ahora, una pregunta de rutina. ¿Cómo sería un gran edificio donde se construyeran tantos ascensores como fuera necesario para evitar que haya «trancón» en las horas pico y así la gente fuera más eficiente en sus desplazamientos y trabajara más tiempo? ¿20, 50, 100 ascensores? ¿Cuánto costaría en cuota de administración su mantenimiento? Sería imposible. No cabrían las oficinas en ese edificio, además sería impagable su costo. Entonces la solución no está en más ascensores, o más vías en el caso de la ciudad. No está en que todos podamos tener nuestro ascensor privado, o que nuestro carro vaya sin restricción. Sigue leyendo