El Salto al Vacío: Por qué el salario de $2 Millones no incendiará Colombia (La evidencia que los medios ignoran)

Colombia se fue a dormir con una noticia que rompió la calculadora de cualquier economista ortodoxo. El Presidente Gustavo Petro, ante la falta de acuerdo en la mesa de concertación, firmó el Decreto 1469 del 29 de diciembre de 2025, fijando el ingreso mínimo para 2026 en $2.000.000 de pesos. Parece que se va a caer el cielo de la economía con tal atrevimiento, pero la evidencia global de los últimos 20 años dice todo lo contrario.

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Jaque al Miedo: Petro patea el tablero y decreta el «Salario Vital» de 2 Millones (El fin de la era del mínimo)

Hace apenas unos días, en este mismo espacio, analizábamos el «teatro del miedo» que los gremios montan cada diciembre. Decíamos que la propuesta de $1.800.000 del Ministro Benedetti era una jugada de «anclaje» para hacer digerible una cifra menor.

Nos equivocamos. No era un anclaje. Era un aviso.

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La Fractura del Primer Empleo en la era de la IA: ¿Están las universidades graduando jóvenes para la obsolescencia?

Hay un terremoto silencioso que está reconfigurando el mercado laboral, y sus primeras víctimas no son los trabajadores de las fábricas ni los veteranos de la oficina, sino los que apenas están llegando: los jóvenes. Durante años, hemos hablado de la inteligencia artificial como una promesa de productividad y una herramienta del futuro. Sin embargo, un estudio reciente y contundente de la Universidad de Stanford actúa como el canario en la mina de carbón, enviando una advertencia inequívoca: ese futuro ya está aquí, y está demoliendo la puerta de entrada al mundo profesional.

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El tradicional villancico del salario mínimo

Cada fin de año llega el momento de las fiestas navideñas, del regocijo familiar y de las verbenas multitonales y multicolores. Y en este ambiente se entonan cancionsillas repetitivas y repetidas desde hace decenios, pintorescas tonadas que evocan peces que beben, pesebres, pajaritos y fuentes, burritos y pastorcitos.

Como preámbulo a tan dichosa época ritual, en Colombia se produce un momento de negociación que determinará, o mejor, debería determinar, los ánimos para la celebración por lo menos con certeza para el siguiente año. Se trata del tira y afloje por el aumento del salario mínimo que regirá para el siguiente año, y con él, el pírrico aumento de los ingresos de la mayoría de los colombianos, así como de los costos de multas de tránsito, pasajes del transporte público, matrículas escolares, arriendos y hasta del pan de cada día. Sigue leyendo