Colombia se fue a dormir con una noticia que rompió la calculadora de cualquier economista ortodoxo. El Presidente Gustavo Petro, ante la falta de acuerdo en la mesa de concertación, firmó el Decreto 1469 del 29 de diciembre de 2025, fijando el ingreso mínimo para 2026 en $2.000.000 de pesos. Parece que se va a caer el cielo de la economía con tal atrevimiento, pero la evidencia global de los últimos 20 años dice todo lo contrario.
Chile
Latam-GPT: La Soberanía Digital que América Latina Necesita
Más de 30 instituciones latinoamericanas se unen para desarrollar el primer modelo de inteligencia artificial fundacional hecho en y para América Latina, y Colombia brilla por su ausencia. Latam-GPT, liderado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, propone una alternativa culturalmente situada y políticamente soberana frente a los modelos dominantes desarrollados en el norte global. Su lanzamiento, previsto para junio de 2025, representa una oportunidad estratégica para reducir la dependencia tecnológica de la región, pero también evidencia quiénes están —y quiénes no— construyendo el futuro digital latinoamericano.
El tradicional villancico del salario mínimo
Cada fin de año llega el momento de las fiestas navideñas, del regocijo familiar y de las verbenas multitonales y multicolores. Y en este ambiente se entonan cancionsillas repetitivas y repetidas desde hace decenios, pintorescas tonadas que evocan peces que beben, pesebres, pajaritos y fuentes, burritos y pastorcitos.
Como preámbulo a tan dichosa época ritual, en Colombia se produce un momento de negociación que determinará, o mejor, debería determinar, los ánimos para la celebración por lo menos con certeza para el siguiente año. Se trata del tira y afloje por el aumento del salario mínimo que regirá para el siguiente año, y con él, el pírrico aumento de los ingresos de la mayoría de los colombianos, así como de los costos de multas de tránsito, pasajes del transporte público, matrículas escolares, arriendos y hasta del pan de cada día. Sigue leyendo
Y se fue Fidel Castro… ¿Se fue?
Se fue Fidel Castro. Sí, pero juzgarlo no es de este mundo ni de este tiempo. Cualquier cosa que se vaya a decir de esta columna humana de la historia política y social de Latinoamérica necesita, requiere, exige, una visión y un acervo informativo e intelectual profundos y una capacidad de lectura de los hechos que lo hicieron, que él produjo y que legó, más compleja que la ideológica, la personal o la regional.
De revolucionario a dictador, un solo camino es corto para escribir sobre este hombre de la historia. Su obra y legado son indivisibles de sus aciertos y errores, y lo son de los de cientos de otros que lo combatieron o siguieron, de países enteros que lo aborrecieron o acogieron. Sigue leyendo
La mujer colombiana: Entre el humor chileno y Miss Universo
Es indignante lo que Donald Tromp piensa, y es increíble (pero sintomática) la desfachatez para decirlo abiertamente y a los cuatro vientos; pero excelente también, porque él muestra que el dinero, la fortuna económica, la sagacidad para los negocios, o el poderío social por la riqueza, no hacen mejores a las personas, ni las hacen buenas, ni brillantes, ni ‘de bien’, ni les dan mejores valores ni las fundamenta y/o habilita para ser los líderes de una sociedad. Como él, muchos, menos lenguaraces, menos descarados, pero millonarios y malas personas y poco convenientes para un mundo mejor. Agazapados hablan a través de sus empleados, de sus medios.
Por ejemplo, si algo nos debe indignar también, y peor, no es la comediante chilena con sus burlas y chistes flojos contra las mujeres de Colombia, finalmente si está haciendo eso en televisión no es la mejor educada ni formada, ni la persona más brillantes de ese país, es solo una chilena promedio, malinformada, que explota el nicho de humor de gente como ella, que consume ese tipo de contenidos: chilenos promedio, malinformados y chabacanos. Y como ellos aquí en este país, los colombianos promedio, malinformados, maleducados, chabacanos, se enteran de que una chilena «los está insultando», «les falta al respeto» y bla bla bla. Lo que nos debería indignar son nuestros propios Trump, los que exportan basura cultural.
Es que en la mitad de esa chilena y sus espectadores allá, y de estos colombianos y su indignación acá, están los tipos ricos, a lo Donald Trump, pero criollos: los Santodomingo, Ardila Lülle y Sarmiento Angulo, quienes se lucran a costa de nuestra mala imagen e ignorancia. Sigue leyendo

