El exceso de cualquier cosa es malo, dañino, perjudicial, insano, inmoral y destructivo, así sucede con lo que sea, incluso en el amor (demasiado puede inutilizar), pero veamos ejemplos de esta semana:
De democracia: Ahora los partidos políticos tradicionales quieren meterle democracia hasta a las alcaldías locales y aprobaron en trámite de primera vuelta, un proyecto de ley para que estos sean elegidos en comicios; ¿se imaginan el nido de corrupción en esas elecciones, y los pequeños dictadores que pueden aparecer, además de las obras fantasma y las inútiles para que los nuevos faraones puedan inaugurar?
De sindicalismo: Asonal Judicial viene de a paro por año desde hace tiempo, y paralizando la ya deteriorada acción de la Justicia colombiana. esta bien organizarse y buscar mejores condiciones laborales y económicas, y mejor si ellas repercuten en la eficiencia de sus trabajos, pero ya se pasan bloqueando a quienes quieran trabajar y atentando con los derechos humanos de detenidos por delitos menores. Y además, con el INPEC también de paro. Bomba de tiempo.
De paranoia mediática: Las chuzadas son y han sido un tema inadmisible de persecución política y de espionaje ilegal del estado y de sus contrincantes, en un país con poderosos decentes, por lo menos con dignidad, habría provocado renuncias radicales al ejercicio de la política y solicitud de disculpas a la sociedad, pero aquí, bueno, ya sabemos. Pero de ahí a que una lista de correos que yo tengo, como muchos colegas periodistas, que tiene una agencia de RR.PP. o un productor para el mismo medio,entre otros, sea la piedra angular de un escándalo de espionaje, ummm. Hay cosas realmente escandalosas por favor.
De chivos expiatorios: Nadie olvida los escándalos de funcionarios públicos abusando de sus investidura para saltarse a la policía que los haya pillado cometiendo un delito o una infracción (el concejal de Chía que no para en requisas, el Senador de los 50.000 votos pero sin vergüenza…). Pero que conviertan en noticia central, de abrir noticieros, y en nuevo eje de indignación popular, al hijo de un magistrado de la Corte Suprema por estar en un vehículo oficial estacionado en el barrio con su novia y su grosería con unos policías groseros, e inflar el hecho para recordar hechos graves como los otros y ganar rating, por favor.
Todo poco a poco, con ponderación y dosificado, resulta más sano y placentero, quiéreme mucho, pero de a poco para que nos alcance.