Rusia – OTAN – Ucrania, bombardeo de preguntas

Esta es una opinión de ciudadano, no hay intención de erudición en este texto. Y solo uso la información que, eso sí, busco con juicio y cuidado, más allá de los medios marca y sus sesgos de cualquier orilla. En el caso de Ucrania y Rusia, líos familiares de compleja raíz y vieja data hacen muy difícil que se dé una lectura clara y precisa de lo que allí está bien o mal, escuchando varias versiones y voces. Pero con un poco de responsabilidad para opinar y de uso del pensamiento más allá de la reacción guiada hay que hacerse varias preguntas y me gustaría tener respuestas de los indignados y dolidos de hoy por redes y calles:

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El nuevo orden mundial tras el coronavirus: el debate soterrado de la geopolítica ya ha empezado

En Alemania, el exministro de Asuntos Axteriores socialdemócrata Sigmar Gabriel ha lamentado que «hayamos minusvalorado el papel del Estado durante 30 años», y predice que la generación por venir será mucho menos ingenua respecto a la globalización.

Es claro que las grandes empresas no son indispensables para el progreso y el desarrollo de la humanidad. Generan riqueza material, sí, pero son un vehículo de concentración de la riqueza en pocas manos, a costa de los recursos de todo los ciudadanos, y además, no generan bienestar ni protegen la vida esencialmente, eso solo lo pueden hacer los Estados. Las empresas son deseables, pero el Estado, su función y poder, es indispensable para la vida y para el futuro. Sigue leyendo

ideadedoblefilo

Sin buenos ciudadanos no hay futuro

Que un tipo de la calaña de M. Rajoy (que en neologismos y brillantez se da la mano con N. Maduro) sea reelegido en España con el PP casi incólume en las elecciones, a pesar de su palmarés de corrupción sostenida, casi a niveles olímpicos, en estos años de gobierno, y que en Gran Bretaña esperen los viejos y una buena sarta de amateurs el regreso del Imperio y su supremacía racial y social rompiendo alianzas con la Europa continental en plena creciente del siglo XXI, bajo el festejo del nacionalismo de N. Farage y el Trump británico, B. Johnson, esto, sumado al acuerdo hipócrita y con visos de ‘harakiri’ de la Unión Europea con la Turquía de Erdogan (otro Maduro pero peor), para salvarse del ‘Daesh’ y los refugiados que huyen del caos humano que la OTAN impulsó en Medio Oriente con saldo a favor de EE.UU., más la tramoya de esta gavilla de países en Ucrania y/o su hipocresía en Grecia; ideadedoblefilo que todo esto ocurra en las regiones más ricas y desarrolladas del planeta, Sigue leyendo