Paro de transporte urbano y caos: la culpa es de la vaca, de Petro, del clima…

En este instante bloqueos en varias estaciones de todas las troncales de Transmilenio. Paro de transporte tradicional como detonante. Sistema Integrado en maduración, a prueba, bajo presión. Miles de habitantes de Bogotá en espera de poder transportarse a sus hogares, incluso por horas. Alimento para los quejones, los titulares efectistas en los medios masivos y sus intereses, y para los que aman victimizarse porque están en medio del caos que claramente no es su culpa y que aparentemente saben solucionar pero los demás no.

Al final, creo, un escenario que muestra nuestro fracaso como sociedad frente a responsabilizarse por sus problemas con pensamiento, como mente, colectivo.

Nos hemos quejado años tras año durante décadas por el despótico manejo del transporte público por unas mafias privadas que casi durante un siglo crecieron a punta de mal servicio, desorden, abuso, inseguridad, estafa y presión política, entre otras malas mañas y aspectos de una cultura que hoy se resiste a ser cambiada. Queja tras queja nos rasgamos las vestiduras porque no había quién les hiciera frente. Sigue leyendo →

¡Bogotá apesta!

Todos los días, muchas, demasiadas veces al día, se escucha esta queja. La dicen, la decimos, la repite todo el mundo en esta ciudad que abre los brazos sin cansancio a todo el que de buena o mala gana viena a ella. Luego del «Bogotá esta inmamable, invivible, impasable…» el dedo acusador lingual se dirige hacia el Alcalde, hacia el mesías de turno que debería salvar la jornada, el día, la vía, el paso de cada uno de los que habitan, comen, ganan, defecan, duermen y amanecen en la Capital de este país de quejumbrosos, pero malos lectores y votantes.

«Es que el hueco, es que el pico y placa, es que el bus, el Sitp, el Transmi… todo es una porquería. ¡¡¡Bogotá apesta!!!». En coro, todos, el mismo verso en medio del trancón, todos los días a las horas pico, que ahora son de dos tandas de 5 horas. Repetimos el coro catártico en nuestra rutina diaria de ir y venir a las mismas horas, a hacer cosas diferentes en lo posible de la misma forma.

Ahora, una pregunta de rutina. ¿Cómo sería un gran edificio donde se construyeran tantos ascensores como fuera necesario para evitar que haya «trancón» en las horas pico y así la gente fuera más eficiente en sus desplazamientos y trabajara más tiempo? ¿20, 50, 100 ascensores? ¿Cuánto costaría en cuota de administración su mantenimiento? Sería imposible. No cabrían las oficinas en ese edificio, además sería impagable su costo. Entonces la solución no está en más ascensores, o más vías en el caso de la ciudad. No está en que todos podamos tener nuestro ascensor privado, o que nuestro carro vaya sin restricción. Sigue leyendo →