Sobre Venezuela, pero pensando en Colombia, en lo que hacemos como colectivo los colombianos, es útil hacer una reflexión: «De la mentira siempre queda algo», y con ella no se puede buscar la paz y la verdad, no con manipulación y mentira. Nada puede salir bien cuando quien dice tener la razón guarda una daga en su manga por si su palabra no es suficiente. Círculo vicioso, tormenta sin fin. Mentir, mentir, mentir… algo siempre queda (lo sostenía el nazi Joseph Goebbels). Usada por unos y por otros nadie gana hasta que se acepte un grado de verdad, se acepte la responsabilidad correspondiente y así se pueda buscar la solución concertada. Un ejemplo de inicio: no somos los colombianos los culpables de los males de Venezuela; esta gran nación, como un tortilla, fue quemada por la derecha venezolana entre los 80’s y los 90’s, y fue eso lo que le dejó el camino servido a una izquierda bolivariana oportunista, el Chavismo, que volteó la torta, cumplió su promesa, pero incapaz quemó el otro lado también.
La solución no está en más dedos acusando de cada parte, canibalizando su poder o añorándolo, en más división estúpida. Los ciudadanos deben asumir su responsabilidad, quitarse las camisetas sectarias, partidistas, coloradas y blancas, bajarle el tono a sus protestas, dejar de creer en mesías que hasta ahora solo los han condenado y empezar a hablar, a ponerse en los zapatos del otro, del que fue y el que es, el que tuvo y el que tiene, del que eran y el que son ahora, y darse cuenta que van en el mismo avión y que no vale desear que el otro caiga, todos van para abajo. Sigue leyendo