El Centro que es caverna de sombras en Colombia

Históricamente hay dos extremos políticos y militares en Colombia. Los dos han usado ejércitos armados directa e indirectamente para tener poder e imponer su orden y autoridad. Los dos han desplazado a personas indefensas para ejercer control territorial y obtener fuerza social y política de eso. Los dos extremos aborrecen la democracia y se nutren de la ignorancia, la desinformación y el miedo que produce el otro.

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Rusia – OTAN – Ucrania, bombardeo de preguntas

Esta es una opinión de ciudadano, no hay intención de erudición en este texto. Y solo uso la información que, eso sí, busco con juicio y cuidado, más allá de los medios marca y sus sesgos de cualquier orilla. En el caso de Ucrania y Rusia, líos familiares de compleja raíz y vieja data hacen muy difícil que se dé una lectura clara y precisa de lo que allí está bien o mal, escuchando varias versiones y voces. Pero con un poco de responsabilidad para opinar y de uso del pensamiento más allá de la reacción guiada hay que hacerse varias preguntas y me gustaría tener respuestas de los indignados y dolidos de hoy por redes y calles:

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Zygmunt Bauman: Comprar o no comprar ya no es el dilema

Por: Zygmunt Bauman

«El objetivo último de la tecnología, el télos de la techné», sugirió Jonathan Franzen al inicio de una conferencia pronunciada el 21 de mayo de 2011 en el Kenyon College, «es sustituir un mundo natural, indiferente a nuestros deseos (un mundo de huracanes, de adversidades y corazones que se pueden romper, un mundo que se nos opone), por otro tan receptivo a nuestros deseos que llega a ser, de hecho, una simple prolongación del yo».

Estamos hablando en definitiva de comodidad y conveniencia, (por decirlo así, una comodidad sin esfuerzo y una cómoda falta de esfuerzo). Se trata de hacer que el mundo nos obedezca y se adapte a todos nuestros caprichos; de expulsar del mundo todo lo que se interponga, obstinada y tenazmente, entre nuestra voluntad y la realidad. Sigue leyendo

Siempre se me olvida que estamos en estado de sitio (un recuerdo de 2008)

Una de las declaratorias de estado de sitio más famosa en la historia de Colombia, es también reconocida como el acto de autoridad más grande que ha tenido un presidente en nuestra historia, nos referimos a la noche del 21 de abril de 1970, cuando el entonces primer mandatario Carlos Lleras Restrepo (abuelo de Vargas Lleras, cabeza del partido Cambio Radical en 2021), teniendo en cuenta la crisis por los resultados de las elecciones del 19 de abril entre Misael Pastrana (1.571.249 votos) y el General Gustavo Rojas (1.521.267 votos), previo concepto que había solicitado con anterioridad al Consejo de Estado y la firma de todos sus ministros decretó el estado de sitio:

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Godos, arribistas y arbitrarios, duélale al que le duela

Hay quienes dicen que la política no es muy importante más allá de elecciones. Vamos a ver. En Colombia hay 6 generaciones sociales de paisanos criados bajo tres aberraciones políticas consecutivas y sus legados, que han marcado su mentalidad y definido su cultura:

  1. Hegemonía Conservadora (atraso cultural y político).
  2. Estado de Sitio permanente (Estatuto de seguridad: persecución política, académica y social. Dictadura Constitucional bajo los lineamientos de la Carta de 1886).
  3. Uribismo (Reacción del fascismo rural y terrateniente, de sus bases sociales, a la nueva Constitución de 1991).

Gente de Bien

A partir de estos hechos políticos, hay por lo menos 5 aspectos en común que esos periodos han implementado como mentalidad y reforzado como cultura, a lo largo de los cerca de 80 años de gente creciendo en esta patria:

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Agencias calificadoras de riesgo: la inquisición financiera global. Inútil e inhumana. 

Estrés económico y Calificadoras de Riesgo

La calificación crediticia de Colombia fue reducida por S&P Global Ratings, quitando la nota de grado de inversión que tuvo por una década. Lo que demuestra que la Pandemia solo sirvió para envilecer a los ya bárbaros capitalistas salvajes del Mundo, donde una decena de marcas se enriqueció en grado nunca visto mientras cientos de millones de seres humanos se empobrecieron o perdieron sus negocios.

Y en este contexto, las calificadoras de riesgo, principalmente S&P como lo veremos más adelante, las mismas que no sirvieron para nada en 2008 en EE.UU. mientras los Fondos de Inversión y los grandes bancos generaban una burbuja fiduciaria y financiera que llevó a ese país a tener 20 millones de pobres más en menos de 5 años, hoy salen a castigar y hundir economías débiles con indicadores trillados y ordinarios en medio de una pandemia, en medio de un tiempo de incertidumbre global extraordinaria y nunca vista.

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http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/5517

¿Hasta que punto es posible la objetividad en periodismo?

Siempre he entendido el periodismo como una vocación, no como un arte o una ciencia aunque eche mano por herramientas de las dos lides. Y como vocación tiene una razón muy conectada con el corazón y el alma, una cabeza ligada con las emociones y con los más profundo del ser.

Y como cualquier producto de esta combinación humana no puede calificarse de objetivo, no puede abanderar lo que no es natural en la esencia del ser subjetivo que imagina al periodismo, que vive los hechos y que desea narrarlos en un momento, situación y estado psicológico específico, temporal y personal.

La objetividad como eje ético del periodista y su periodismo es ante todo una utopia inhumana, es un eslogan comercial para vender marca de medios a las audiencias, es un deseo como volar sin alas y una promesa populista eterna. Sigue leyendo

¿Para qué sirve un periodista?

En Colombia, desde los grandes medios marca de comunicación, es decir, de los que tienen un posicionamiento ganado y amplio en las audiencias, el tema de la objetividad es su principal bandera de mercadeo, basan su credibilidad en eso que consideran y venden como valor del periodismo. Pero ¿es posible la objetividad cuando se ha de narrar y explicar la desigualdad y en ella la muerte del más débil institucional y socialmente?, por ejemplo.

Y cuando se trata de abordar en caliente una guerra, una manifestación, la violencia, ese valor comercial que los medios marca y sus empleados cargan como carné corporativo, la objetividad a toda prueba, ¿permite contar la verdad aunque esta sea desequilibrada por la naturaleza misma de la muerte o el abuso como protagonista?

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Nación de vándalos, Estado de mediocres, País del miedo

Históricamente, en Colombia, el gobierno de turno que se descara en cometer corrupción, en su ineptitud y desconexión con el pueblo que democráticamente lo aceptó, saca a las calles a la Fuerza Pública para callar, perseguir y reprimir a quienes le reclaman cambio, transparencia, respeto por la ciudadanía y participación real de todos los actores sociales y políticos en las decisiones cruciales del Estado para la Nación, tildándolos de vándalos, terroristas y subversivos peligrosos.

Pasó con la retardataria, mediocre, goda, machista y corrupta hegemonía conservadora, que trató como vándalos a los liberales, uso a la Policía, Ejército y Paramilitares para acabar con su oposición., encendiendo con ello, una espiral de venganza, barbarie y locura popular conocida como la época de «La Violencia» (paradoja colombiana por excelencia).

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El gran hermano narcoligarca

Ultrasonido a la Narcoligarquía que gobierna en Colombia

La situación compleja que vivimos, la cual los medios masivos de marca y sus empleados bien adoctrinados no quieren o no pueden abordar, tiene aristas muy claras y que tienen que ver, dependen y son orquestadas por quienes gobiernan hoy, cada vez con mayor poder e impunidad:

  • La narcoligarquía secuestró al Estado y este no funciona en toda su dimensión:
    La alianza entre la oligarquía tradicional y los nuevos ricos del narcotráfico, la #narcoligarquía, han unido poder político y económico para blindar sus intereses particulares, cooptando el Estado a su favor, concentrando su acción en pro de sus negocios, manteniendo la desigualdad y exclusión regional y social, y limitando la evolución de la Constitución del 1991 y su Estado Social de Derecho, a partir de la corrupción de los órganos estatales, el Congreso y las entidades de control. Hay un Totalitarismo Institucional que bloquea las libertades, derechos y mecanismos de participación en la realidad, y deja las Leyes y la Autoridad democrática en el papel.
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